Después de dos meses conviviendo con la gente del lugar y sin tener conocimiento previo del idioma que se escucha por aquí, en algunas ocasiones, (pocas en mi opinión), metí la pata. Pero al final con un poquito de gracia y la sonrisa de quien escuchaba, logré sacarla.
Es difícil esto del Euskera, y que conste que los idiomas me gustan y no se me dan del todo mal, incluso estuve aprendiendo lengua de signos.
(Ya me extenderé en este tema porque no sólo me afecta a mi, hay muchas familias que empiezan hoy su andadura por un camino que otras muchas ya recorrieron en su momento y a lo mejor desde aquí podemos echarles una mano, y si son las dos mejor. Para guiar sus pasos sin que tengan demasiados tropiezos, para dar ánimos a seguir adelante sin miedo, para estar ahí incondicionalmente.)
Ya dedicaré más tiempo a quienes también me ayudaron cuando lo necesité.
El tema que me ocupaba era la metedura de pata y el idioma en sí.
La verdad es que esto de los nombres propios no es mi fuerte. Me refiero a vecinos, amigos, a pueblos y comarcas de alrededor, (y no me extiendo mucho porque me pierdo).
Os cuento:
Algo tan sencillo como charlar con las amigas , tomando el café de la mañana, y decirles que iba a visitar ferreterías, claro, como estábamos poniendo orden
en casa(recién llegados), y arreglando alguna que otra cosilla, creyeron que me iba a pasar el fin de semana visitando toda ferretería que se me cruzase en el
camino, y se apresuraron a enumerarme ferreterías cercanas para agilizarme el trabajo de buscar. Yo no entendía muy bien porque pero seguí diciéndoles
que me gustaba mucho desde la primera vez que ví fotografías, y me preguntaban que cuál de ellas porque sería muy nueva la que yo había visto para que me gustase tanto.
Yo continuaba mi historia ya queriendo comprar una casa(cuando me toque la primitiva, y no me refiero a mi vecina, vale) . Aquí ya sí que se quedaron “cuadriculás”, o sea, a cuadros, su respuesta:
-Pues ya tiene que ser grande la ferretería, joder.
En ese momento, y con cara de velocidad, me limité a decir, -¿ pero de verdad no sabéis donde está ese pueblo? -
Y claro, casi al unísono me dijeron: -¡¡¡Pero estás hablando de un pueblo¡¡¡-
Pues claro, Ferreterías, deberías conocerlo, oye, porque es precioso,.
Y la más espabilada, o eso creo yo, casi me gritó,( estaba ese día espesa la pobre)¡¡¡¡Será Ferrerías¡¡¡¡
-¡¡¡¡Claro¡¡¡¡¡,y que te había dicho yo, mujer, es que no me hacéis caso.
En fin es una pequeña anécdota que cuando pase el tiempo me gustará recordar y mucho mejor si es con ellas.
Otro día compartiré algo más.
Quiero viajar y compartir ideas, detalles, momentos, vivencias, lugares, y si con ello ayudo a tomar una acertada decisión, habrá valido la pena.
Muxus
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