En estos días de ajetreo y bullicio continuado. De un derroche de buenos deseos a amigos y familiares. De un ir y venir de felicitaciones propias. De una cordialidad continuada unida a una inagotable fiesta. De un enjambre de besos fingidos encubiertos de sentimentalismo premeditado. De una escasez de austeridad y un despilfarro de materialismo reincidente.
Yo también quería desearos, no solo una Feliz Navidad, sino un millón de felices navidades, pero repletas todas ellas de buenos sentimientos hacia los demás, y rebosantes de buena salud para poder disfrutarlas.
A todos los que tengan buenos deseos seguro que les llegará mi mensaje.
Gracias.
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