Visitas guiadas: Día de Pascua en Jaizkibel.

El pasado lunes 5 de Abril se celebraba el segundo día de Pascua, para aquellos que anden despistados en cuanto a este tema, y por supuesto me incluyo, he indagado un poco para ver a qué hace referencia o de donde procede su nombre.

Pascua, en casi todos los idiomas, viene a significar, la máxima celebración de las religiones.

En inglés, su nombre (Easter) proviene de la Diosa anglosajona de la primavera, llamada Oaster o Easter,(como ya mencionaba anteriormente).

La Pascua cristiana tradicional dura 50 días, contando desde el primer domingo de Pascua, que es el siguiente a la primera luna llena de primavera (empezando a contar desde el día 21 de Marzo).

Con este día festivo, coincidió un espléndido y radiante sol, que me animó a salir, y concluir una ruta de senderismo que inicié hace algunas semanas, y debido al mal tiempo,tuve que abandonar a toda prisa.

Un lugar donde encontré infinidad de rincones que albergaban paz, tranquilidad y me llamaban para quedarme a observar la historia que el mar con sus enormes brazos arañaban en su espacio y en el tiempo.

Me llevó unas cuatro horas, pero el esfuerzo bien mereció la pena.

En esta segunda ocasión fueron seis o siete horas disfrutando de un sol amablemente escandaloso, de unas vistas indudablemente únicas, de una fiesta repleta de gente de todas partes,y en la que descubrí cosas que aún no conocía, típicas de aquí.

Como por ejemplo, los aizcolaris, chicos que provistos de un hacha cortaban troncos de madera, uno tras otro, como si estuvieran pelando patatas, vamos. Otros  levantaban grandes piedras de hasta 200 kg de peso, por lo que pude ver.

Lo mejor de todo fue descubrir un fuerte en la cumbre de la montaña, totalmente camuflado en el entorno, pero no aprovechado en su totalidad, debido a que la visita sólo puede ser exterior, no se puede acceder al interior del recinto, y eso, la verdad, te deja mal sabor de boca.

Lo que encontré al final del recorrido endulzó bastante la situación. Pequeños puestos ambulantes que como manda la tradición ofrecían alimentos típicos de la zona.

Me topé con un Pastel Vasco que vamos, sólo puedo decir…Madre de Dios como está el pastel¡¡¡
Quesos que…..quitan el sentío¡¡.
Una especie de conguitos gigantes cubiertos de canela que…..no encuentro palabras para definir tal sensación ….sólo decir que en el trayecto de vuelta me hicieron sentir la persona más feliz del mundo, volví algo así como en trance, pero la verdad, no me importaría repetir la experiencia, no sé como se llama este dulce, pero seguro que la próxima vez que salga de casa, ya me encargaré de buscarlo a conciencia.

En fin, un día estupendo en todos los aspectos.

Bullicio en la montaña, lo cual viene a decir, que la gente sigue apostando por las cosas tradicionales, que en definitiva son las buenas, las que perduran.

Y como dice el refrán, para muestra un botón. Yo, como muestra, os regalo un atardecer en el Monte Jaizkibel (Hondarribia).

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