El principio de mi erotismo. (4ª parte)

 

 

Mi cabeza sigue reclinada hacía atrás y ello permite que el pelo me acaricie la espalda. La voy ladeando para notar esa agradable sensación. Siento que en ese momento algo húmedo se desliza por mi cuello, se detiene, vuelve a subir hasta mi boca, y ahí se queda, sin premura ante el paso del tiempo.

Discretamente lame la comisura de mis labios, sin descanso, mientras mi lengua intenta atrapar lo que me lleva a sucumbir a tanto placer inesperado. Un gemido se escapa, al no recibir nada a cambio, pero su actitud es momentánea.

Mi respiración se vuelve entrecortada, quiero más, pero se limita a jugar dentro de mi boca, buscando dentro de ella, lo que recibe por mi parte sin oponer resistencia.

Sigo deseando que discurra por mi cuerpo, pero tendré que conformarme con gritar que quiero más, atreviéndome en un último intento, a ofrecer mi sexo, abriendo del todo mis  piernas.

 

 

Tags:

Deja un comentario