Son varias las manos que siento recorriendo y palpando cada centímetro de mi.
Me retuerzo ante ellas, insinuando con el balanceo que mi deseo es que no cese semejante actividad.
Ávidas lenguas prosiguen la huella trazada por alguna otra, sin descanso.
Me siento como un bloque de arcilla, siendo preparada para una excitante escultura.
Mis gemidos alcanzan al placer.
Un sabor agridulce en mi boca, hace que recuerde que mi café sigue enfriándose, aunque en este momento, prefiero seguir deleitándome con semejante manjar.
Y tras uno viene otro, se van introduciendo en mi boca, alternativamente, uno, y otro, dos a la vez, un tercero………
Yo pienso que por su tamaño es imposible, pero ahí están, tres sonrosados penes disputándose la entrada al ring, donde la ganadora va siendo mi inagotable lengua.
Tags: Personal














