Tras la ruptura.

Queremos  seguir atados a aquello que rechazamos dentro de nosotros mismos, en nuestro corazón, aunque somos conscientes de que lo mejor es todo lo contrario, porque lo que amamos nos hace libres.

Vivir nos obliga al ejercicio constante, el de saber:

abrir y cerrar;

expandir y contraer;

ganar y perder;

ampliar y reducir;

amar y odiar.

Analizar lo que nos ha ocurrido  es bueno para seguir creciendo y aprendiendo en la vida, pero juzgar, criticar y culpar durante mucho tiempo sólo acentúa el sufrimiento.

Aceptando el dolor de la ruptura aceptamos también el amor, así podemos valorar mucho mejor nuestro pasado para poder de esta forma abrirnos con esperanza a un nuevo futuro.

 

 

“Cada día intento aprender más y mejor el arte de amar porque sé que…………………………………………………Amar me hace libre”

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