Artículos etiquetados como ‘Historias que dejan ver’

El cuento de Nunca Acabar.

Había una vez cuatro individuos llamados: Todo el Mundo, Alguien, Nadie y Cualquiera.

Siempre que había que hacer un trabajo, Todo el Mundo estaba seguro de que Alguien lo haría. Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo.

Cuando Nadie lo hizo, Alguien se puso nervioso porque Todo el Mundo tenía el deber de hacerlo.

Al final Todo el Mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho.

 

 

Figuras de deshecho. Relato.

No estaba en mi recorrido habitual de vuelta del trabajo. Fue una semana larga y aunque me encontraba más cansado que de costumbre quise acercarme a casa dando un rodeo. Necesitaba despejarme.

Conocía el local. La fachada se veía abandonada y la puerta siempre estaba cerrada. Debió haber sido una especie de almacén, a saber. Esa tarde estaba abierto. La curiosidad y las pocas ganas de llegar a casa me hicieron entrar. Era una exposición de ese arte que componen figuras con objetos de desecho. Sonreí pensando en qué hueco quedaría yo bien con un letrerito “Humano o lo que fue” (Joder, cómo tienes los ánimos)

En ese momento la vi. Estaba al otro lado de la sala, me estaba mirando y también sonreía. Se giro y continúo con la exposición. La observé unos segundos. O fueron minutos tal vez. Se movía despacio. Parecía interesada. Su figura y una preciosa melena negra engancharon mi mirada. Con un sobresalto desconecté y reanudé el periplo.

Unas latas de cerveza colgaban del esqueleto de un paraguas cómo si fueran sus frutos y me detuve a leer las marcas. En vez de eso, mi imaginación se perdió en una imagen proyectada en mi cabeza donde aquella mujer dejaba caer su melena sobre mi cara mientras me cabalgaba…..

-Nunca he entendido este arte-

Aterricé con un giro de cadera. Estaba a mi espalda y me hablaba a mí. Me aguantó la mirada unos eternos segundos hasta que queriendo parecer atrevido y gracioso…

le solté: -Ni yo. ¿Nos vamos?-

Una corriente de aire cerró la puerta de mi casa de golpe y como si fuera un pistoletazo de salida se enganchó a mi cuello. Leer el resto de la entrada »

Figuras de deshecho. Introducción.

Hace unos días salí con un pequeño grupo de amigos, a lo que aquí en San Sebastián llaman pintxo-pote. Un día a la semana puedes tomar una bebida y un pintxo por un módico precio (desde dos euros dependiendo del local). Lo pasé muy bien, todo sea dicho (lástima que haya sido ahora que en pocos días me vuelvo a Granada)

Como es habitual en estos casos, y no sé porqué, casi siempre se acaba hablando de sexo, y de sus derivados (posturas, gustos, depilación, tamaño, edad, complejos, aparatos, etc,etc….)

Fue precisamente hablando del tema y antes de ponernos en marcha para cambiar de lugar, cuando alguien recordó (a los que no tenían conocimiento de ello) que uno de nosotros había escrito un relato erótico y que realmente estaba bien, sobre todo por su final.

Mientras se hacían todo tipo de comentarios sobre lo dicho (os podéis imaginar) otro andaba con el móvil, precisamente buscando lo que hoy quiero dejar aquí, un micro-relato que a mi, cuanto menos, me parece extraordinario. Por eso le pedí a su autor, poder hacerlo público, para que no sólo unos pocos puedan disfrutarlo.

Gracias por confiar en mi.

Un paseo por la música.

Casi todas las mañanas, tras tomarme el café, como por orden religiosa y para no perder la costumbre, me dispongo a ejercer mi cargo de “Rodriguez” (ese que a casi todos los hombres, y sin ánimo de desmerecer a ninguno, les vuelve locos, y no precisamente de alegría).

Me  planto los cascos (para no molestar al vecindario con el volumen del equipo de música) y sin querer, se va pasando el tiempo, la casa va quedando organizada y yo apenas si lo he notado. Es curioso, pero así es, sobre todo y dependiendo del tipo de música que suene en ese momento se puede alargar o acortar la tarea.

Precisamente por uno de esos temas en inglés, que entiendes pero que siempre se escapa algo(cuando tu nivel no llega a ser el adecuado, como el mío, claro) he sentido curiosidad por saber lo que realmente me estaba comunicando.

Así que como la mayoría de los mortales, me he ido a preguntar a mi querido amigo google, que bendito sea, porque vamos,  lo sabe todo. Leer el resto de la entrada »

Primer día de cole.

La inmensa mayoría de niños y niñas han dado ya comienzo a las clases que dejaron apartadas durante el período vacacional. Como todos los años, llegadas estas fechas, empezamos a coger aliento para retomar de nuevo nuestra cotidianidad ciudadana. Atrás va quedando el intenso moreno que durante días nos empeñamos en irle  robando al sol, esa cañita con su pintxo (o tapa) que al estar  rodeados de buena gente saben mejor. Ese encuentro con la familia ya transformado en despedida. Tantas pequeñas cosas que nos han hecho llevar el verano, simplemente, a nuestro aire.

Pero, ¿ porqué recibimos con desagrado al invierno? no todo el mundo puede disfrutar por igual de  su veraneo. Hasta posiblemente nuestros hijos se vean influenciados por nosotros al escuchar constantemente:

-Vaya, otra vez al trabajo-

-Se acabó lo bueno, vuelta a la rutina-

-Yo me pongo malo sólo de pensar que tengo que volver al mismo sitio de siempre-

Pues sí, así somos la inmensa mayoría. Inconformistas.

Pero, aún y todo, el primer día de colegio,  sigue siendo un tanto especial. Sólo hay que detenerse un momento y pararse a observar. Leer el resto de la entrada »

Contratiempos.

En la vida sufrimos altibajos debido a las circunstancias que nos rodean. Nuestro estado de ánimo cambia tan deprisa que a veces ni nosotros mismos nos damos cuenta. Es como si todos girásemos dentro de una ruleta y nos va tocando el turno. Unas veces  se gana y otras  salimos perdiendo.

Evidentemente cuando te ha tocado perder en más de una ocasión, te preguntas que porqué te ha tocado a ti, ¿porque no al siguiente?. En  este caso podría ser la vecina del sexto,  que siempre que  se le cae algo al patio interior,  encima se queja. ¿O porqué no, a la mamá  que trae al cole a su pequeño retoño, vestido religiosamente de Burberry,  hasta los slips, porque su papi está podrido de dinero, y por eso su estupendísima mami está a la última en retoques estéticos?. También le podría tocar perder a toda esa gente que se aprovecha del bien ajeno, desempeñando cargos que les dan opción a ello. Pero claro, casi siempre son los más desvalidos, los que poco tienen o nada les queda, los que por norma salen perdiendo. Leer el resto de la entrada »

La caja. Punto y Final.

De repente se quedó observando sus manos agrietadas. Sus dedos largos y perfectos eran ahora como secas ramas pequeñas y  retorcidas.

Su cara llena de surcos y de un color canela intenso no le distinguían del hombre  que fue. Su espalda,  recta y perfecta había quedado reducida a una curvatura  que  impedía el más leve movimiento.

Con gran sacrificio y esfuerzo desmedidos se inclinó para poder leer el grabado del fondo de su caja.

Mientras lo hacía, sintió, como un halo de frío recorría  su cuerpo, a la vez que una corriente de paz, serenamente llenaba su alma.

” MIRA EN TU INTERIOR,  SOLO ASI HALLARAS LA RESPUESTA”


Con este relato corto ( o muy corto diría yo), no pretendo enseñarte, pero si aprendes algo, me sentiré satisfecha.

No te obligo a que tu grado de empatía (palabra muy de moda) crezca, pero si lo consigo, habrás alcanzado otra meta.

 

La caja. 5ª parte

Fue entonces,  cuando apretó fuertemente la caja contra su pecho, envolviéndola con sumo cuidado entre los pliegues de su camisa  y dejó que sus piernas,  en un acto reflejo,  le alejasen de allí.

La extenuación fue la encargada de cogerle de la mano y recostarlo al abrigo de un viejo chaparral , dejando que dormitara cobijado por su sombra, mientras transcurría el tiempo sin apreciación.

Le despertaron un enjambre de palabras, unidas a algún que otro mensaje  retrospectivo, que en algún momento de su vida pasó llamando fuertemente a su puerta, pero él, ese hombre cansado, perdido, ni siquiera hizo ademán de querer abrirla. Siempre la mantuvo cerrada.

Uno tras otro pasaban ante su memoria, regocijándose ante él y lo único que podía hacer era arrepentirse de todo lo que pudo ser…. y nunca fue.

Se decía a si mismo:

“No he buscado la belleza en la sencillez de mis momentos”

“He dado a mi cuerpo lo que un día perderé, y no he regalado a mi alma lo que podría conservar eternamente”

“Mi existencia no está llena porque mi corazón está vacío”

“Sólo me he ocupado de tener….NO de ser”.

Vivencias que en su día crucificaron su identidad no dejaban de abofetearlo una tras otra.

La caja. 4ª parte.

Sin saber con exactitud cuanto tiempo había transcurrido y con la misma impulsividad que la vez anterior, se atrevió a coger otro de aquellos papeles que quedaron presos en el interior de aquella caja desgastada.

Y sus ojos cansados se dejaron llevar por el son de aquellas letras:

” ¿Cual es tu sentencia después de juzgarte? ”

Un intermitente tropel de imágenes transitaban en desorden por su mente, atropellando con crudeza su realidad….

La caja. 3ª parte.

Unos cuantos papeles doblados minuciosamente, descansaban en su interior. Esperaban con infinita paciencia, a que unas manos, las suyas, dibujaran trazos en ellos, deshaciendo los pliegues que durante tanto tiempo habían permanecido intactos.

Con dilación constante, cogió uno al azar. Y lleno de una exaltante ansiedad, se perdía en su contenido:

“No juzgues, sin haberte juzgado antes a ti mismo”

Durante unos minutos,  segundos tal vez,  su mente trabajó sin descanso, buscando una actuación que no fue la esperada.