Es difícil explicar cómo me siento, o posiblemente sea yo quien no quiera saberlo. Dicen los expertos que para averiguar cual es nuestro estado de ánimo y a qué se debe el encontrarnos así, sólo tenemos que hacernos esa misma pregunta a nosotros mismos, detenernos a pensar, y si nos respondemos sinceramente, sabremos la razón.
Yo también me hago esa pregunta, más a menudo de lo que quisiera y rápidamente viene una respuesta encadenada a otra y a otra más, y siempre, y en cada una de ellas busco una excusa para no aceptar, en cierto modo, lo que de sobras sé.
Es mi realidad.





















